Con Espíritu Nómade

Un velero, un año, tres hijas y el Océano más extenso del mundo

Clara tenía 5 años, Emma 7, y Sarah 9. Manejaban las valijas como si fueran grandes. Nos mudábamos por un año a un velero tan lejos de casa que metimos todo lo que entró en nuestras valijas. Equipo de navegación, de buceo, material tangible de matemáticas y geografía, libros, cuadernos y artículos de librería para la escuela, material para pintar y modelar, libros en castellano y algunos en inglés que no pudimos dejar atrás, medicamentos para el año, la viola de Simon, las flautas, las computadoras, los muñecos más preciados, 9 kg de yerba, algunos paquetes de alfajores, mantecoles… ¿Quién sabe qué se podrá encontrar en Nueva Caledonia?
Habíamos dejado a Oceanía y Asia como últimos continentes a estudiar… es que son tantas islas, países tan chicos, que nos resultaba difícil diferenciarlos. En ese momento, nos parecía lo mismo Fiji que Tonga, no sabíamos nada de Nueva Caledonia ni de Vanuatu, la Polinesia Francesa y las Marquesas parecían ser las únicas que resonaban y que estaban al alcance unas de las otras. No sabíamos nada de los efectos de El Niño, ni que había tanta basura flotando por el mar a millas y millas de cualquier costa. No sabíamos que los habitantes de estas islas viven de la manera más genuina y armónica que hemos visto hasta ahora y que son de vanguardia, sin saberlo, en ecología y organización social. No sabíamos si las chicas iban a aguantar la vida abordo, las navegaciones largas, la ausencia de afectos. No sabíamos de corrientes, ciclones o vientos predominantes de la zona. No sabíamos si podíamos navegar un barco tan pesado y diferente, si esos 20 kg de más que traigo a cuestas me iban a dejar mover sin desgarrarme los músculos, ni que las distancias en el Pacífico son tan inconmensurables. No sabíamos nada. Sólo sabíamos que navegar en familia era una cuenta pendiente y que no podíamos que dejar pasar la oportunidad.
Así llegamos a Noumea, con tres hijas en edad escolar, 9 valijas, un velero de 30 toneladas fondeado en la Bahia y un año imposible de visualizar.

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